Ayer leí en Twitter que México es el país en el que todos harían las cosas mejor que el presidente y que el entrenador de la selección de soccer. También, que preferimos criticar a apreciar lo bueno que tenemos. Sinceramente creo que si bien es necesario disfrutar los beneficios de ser mexicanos, nada nos quita que identifiquemos los fallos y hagamos algo para ayudar a solventarlos. El primer paso es aceptarlo, ¿no?
Ahora, a unas 24 horas de que arrancaron formalmente las campañas políticas, podemos jugar un poco con el “si yo fuera…” y aplicarlo en la campaña que atrae más reflectores: la que busca los votos para elegir al próximo Presidente de la República.
Estas serán las primeras elecciones en las que las redes sociales intervienen con mayor madurez y desde mi punto de vista, casi todos los candidatos no han entendido de lo que se trata. Se portan como integrantes del #TeamFollowBack, a quienes solamente les interesa aumentar su número de seguidores aunque muchos de ellos sean bots, y se conforman con enviar tweets que parecen extractos de discursos más que un intento por acercarse realmente a la gente. La actitud que adoptan pareciera ser la de alguien que promete un mitin en una plaza pública, sin seguridad y termina poniendo un maniquí con una bocina en la boca.
No dudo en que los equipos de campaña tengan pánico a que los candidatos se expongan tan frontalmente al ridículo que puede acarrear una equivocación (saludos, Enrique) o un mal chiste (los humanos somos imperfectos, Josefina), por lo que prefieren administrar las cuentas en redes sociales de manera que los contendientes queden protegidos.
Pero si yo fuera candidato, no me sentiría conforme con tener miles de followers en Twitter, a pesar de que los medios se empeñen en dar cifras por todos lados. La idea sería justamente usar esa red social como la usamos los demás, interactuando con la gente, compartiendo contenidos y exponiéndonos al ridículo.
En mi opinión, el cambio que muchos votantes esperamos no tiene que ver con la fraternidad y el amor, ni con una nueva estrategia contra la delincuencia. Tampoco esperamos un cambio de sexo en nuestro gobernante principal (aunque no estaría mal, pero ese es un tema aparte), ni una alternativa ecologista y magisterial. Lo que esperamos es que nos dejen de tratar como borregos y nos vean como personas inteligentes, a quienes vale la pena expresar ideas sustentadas firmemente.
Es tiempo de que dejen de prometer lo que quieren hacer sin explicarnos la forma en la que pretendenden lograrlo, aunque viendo cómo nos tratan en Twitter, creo que pido mucho. Para ellos (porque sigo a los cuatro), soy solamente un número.
Si tú fueras candidato, ¿expondrías tu naturaleza humana en Twitter o dejarías que tu equipo de campaña te guiara?
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